Momento de nacimiento

Momento de nacimiento

Extracto del Astroglosario de Bruno Huber (traducción: Joan Solé, 1997-2008)

Para la realización de un horóscopo impecable, con posiciones exactas de las cúspides de las casas, es necesario conocer la hora y el minuto exacto del momento del nacimiento.

Por suerte, desde finales del siglo XIX (aproximadamente con la introducción de las zonas horarias), en la mayoría de estados civilizados existe la obligación legal de registrar la hora de nacimiento en el registro civil (en Francia esto es así desde la revolución).

Hoy, pues, la mayoría de nacimientos están como mínimo aproximados al cuarto de hora (esto es lo que exige la ley). Sin embargo, el descuido o circunstancias que ocasionaron el registro incorrecto de la hora son una fuente de pesadillas cuando ocasionalmente y sin saberlo se trabaja con un horóscopo falso.

Esto hace que muchas veces, con datos de tiempo demasiado redondeados (horas en punto y medias hora), por desconfianza, se tenga que hacer una corrección de la hora de nacimiento.

Hoy, de todas maneras, los datos de nacimientos que se realizan en hospitales suelen exactos al minuto.

Acta de nacimiento de 1880

Antes de la introducción de esta obligación legal (y en algunos países como por ejemplo Inglaterra hasta hoy en día), el registro de la hora de nacimiento se realizaba exclusivamente por iniciativa personal. Por ejemplo, en familias orientadas a la astrología o interesadas en la historia familiar o el árbol genealógico.

Los nacimientos se anotaban, con frecuencia, en la Biblia de la familia (las familias de una determinada posición social veían en ello una obligación) y estos datos son extremadamente precisos. Sin embargo, cuanto más se retrocede en el tiempo, en general, menos se encuentran datos de nacimiento de miembros de familias de capas sociales bajas. Casi con toda seguridad pueden suponerse que en caso de datos erróneos, la persona provenía de una clase social baja (esto es especialmente interesante en el caso de personas famosas).

La fiabilidad de la hora registrada es sólo uno de los problemas. Otro problema mucho más profundo es la cuestión fundamental sobre cuál es verdaderamente el momento de nacimiento.

A este respecto hay distintas opiniones. En Europa y en el norte de América, normalmente se considera que es el momento de «el primer grito» (o el primer aliento). Pero también es frecuentemente aceptado el momento de la disección del cordón umbilical. Sin embargo, en la India, donde la astrología es de uso doméstico, se sigue la interpretación de que el momento de nacimiento es el momento en el que aparece la coronilla a la luz del día. Por eso, normalmente, el padre está en la habitación de al lado, con el reloj en la mano, esperando el grito del partero: «la cabeza…».

Desafortunadamente no hay investigaciones que puedan confirmar una u otra teoría. Así pues, cual es verdaderamente el momento del nacimiento queda a juicio del individuo (o sencillamente al azar paterno).

El autor ha comprobado, en los casos raros en los que se ha podido hablar con la persona que registró la hora, qué criterio se había utilizado. Esto da un cuadro lleno de distintas teorías. Sin embargo, el hecho es (y sobre esto pueden dar información médicos y comadronas) que, en «casos normales» los momentos antes mencionados son muy cercanos y que las posibles diferencias son de algunos minutos.

La experiencia práctica en el trabajo con horóscopos muestra que una tolerancia de 4-5 minutos es aceptable para un trabajo astrológico esmerado. De esta manera el posible error en las cúspides de las casas están dentro de un arco de grado. Una mayor precisión sólo es necesaria para aquellos casos en los que se pretenda una prognosis exacta en el tiempo.
Corrección de la hora de nacimiento
La verdadera pesadilla de los astrólogos es tener que trabajar con datos de nacimiento inexactos, especialmente la hora, o incluso ser víctima de unos datos erróneos.

Cualquier astrólogo que desee trabajar de forma cuidadosa y precisa necesita disponer de una hora de nacimiento lo más exacta posible.

Con la aparición de los métodos de predicción en el tiempo de los romanos (Ptolomeo) este problema se volvió acuciante.

En los siglos posteriores surgió la idea que casi todos los actuales métodos de corrección tienen en común: la hora exacta de nacimiento puede determinarse mediante predicciones del pasado de la persona.

En la práctica, esto quiere decir que se buscan los acontecimientos más destacables de la vida de la persona y se comprueba si los momentos del tiempo así determinados concuerdan con los indicados por los métodos de predicción. En caso de no coincidencia, la hora de nacimiento se desplaza convenientemente hacia adelante o hacia atrás hasta que coincida.

Una seductora solución lógica que, sin embargo, puede dar distintos resultados según el método de predicción empleado. Un manifiesto inconveniente es que de las fechas de los acontecimientos, sólo una pequeña parte pueden ser confirmados astrológicamente.

Para remediar este problema, muchos astrólogos emplean una gran cantidad de distintos métodos de predicción. Además de los métodos clásicos, en los últimos 150 años han surgido muchos más.

Otra idea básica referente a la corrección de la hora de nacimiento está basada en el concepto de que, para el nacimiento de un ser humano, existen regularidades que determinan cuándo pueden producirse nacimientos.

Se utiliza el denominado punto de intersección que encierra una compleja filosofía. Fue propuesto por primera vez por Bonatti en el siglo XVII. Heinrich Kündig lo rescató del sueño de la bella durmiente a mediados de este siglo, lo modificó y le dio una nueva estructura basada en argumentos exclusivamente lógicos. El método consiste en un complicado procedimiento de cálculo y no hace referencia a ninguna realidad de la vida de la persona. Puede dar como resultado correcciones muy importantes de la hora de nacimiento. Hacia el final de su vida, el mismo Kündig cuestionó la utilidad de esta manipulación de datos.

A partir de una variedad de posibilidades de corrección, por el movimiento del AC y de su regente, se selecciona el MC correcto. (De «Prognosis» de Kündig; Ed. Metz, Zürich, 1955)

Otra forma de determinar la hora exacta de nacimiento se sirve de distintos métodos de proveniencia no astrológica. La idea básica consiste en que se debe partir de manifestaciones de la misma persona, las cuales pueden ser interpretadas astrológicamente como valores de corrección. Fundamentalmente se trata de dos métodos: la fisionomía y el péndulo. Algunos astrólogos están convencidos de que el Ascendente indica determinados rasgos de la cara de la persona. Otros afirman que el péndulo no falla nunca y creen también en la radiestesia. También existen toda una serie de prácticas meditativas y de mediumnidad, desde «tiradas con las cartas del Tarot» hasta «videncias» que son bastante dudosas.

Una variante moderna es la comprobación psicológica, que tiene una carácter bastante científico. La mejor forma de demostrarlo es en el caso de gemelos que han nacido con pocos minutos de diferencia y que en el transcurso de la vida han desarrollado diferentes caracteres.

En este caso, con frecuencia ocurre que (quizás sólo) un planeta se encuentra en una posición distinta con respecto a la cúspide (en un caso, un poco antes de la cúspide y, en el otro, un poco después).

Esto corresponde a dos disposiciones psicológicas distintas. Un poco después de la cúspide significa que con ese planeta la persona se siente optimista y en consecuencia puede actuar con éxito; en cambio, un planeta un poco antes de la cúspide hace que, en la temática de esa casa, la persona reaccione a las situaciones con poca confianza y de manera un poco vacilante. Esto son criterios que se pueden concretar
claramente desde el punto de vista psicológico. Si se tiene un buen conocimiento de la persona (el cual puede obtenerse mediante conversación), se obtienen valores de corrección astrológicos dignos de confianza.

El indicador del reloj de la vida, según la progresión de la edad, empieza su movimiento en el Ascendente en el momento de nacimiento y en 72 años completa las 12 casas.

Y en ese punto incluso pueden realizarse comprobaciones temporales, empleando métodos como por ejemplo, la progresión de la edad (PE).

Con respecto a los usuales métodos de progresión, la PE tiene la ventaja de que no trabaja con desencadenantes de acontecimientos sino con sucesos psíquicos internos que son la causa fundamental de acontecimientos externos.

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