Imago

Imago

Extracto del Astroglosario de Bruno Huber (traducción: Joan Solé, 2000-2007)

Del latín: imago = imagen, representación. En psicología profunda se utiliza como imagen primordial, como arquetipo en sentido del Pneuma de los griegos o como imagen-guía.

La simbología astrológica (planetas y signos) corresponde en cierta medida a esta valoración de la psicología profunda. En ambas disciplinas se recurre frecuentemente a la simbología de la mitología griega(hermenéutica).

Normalmente, las imágenes-guía tienen una representación muy individual. Aparecen en la conciencia como imágenes internas en forma de objetos, situaciones, animales o formas humanas y similares (dioses, sabios, santos, benefactores… pero también demonios y monstruos), la mayoría de las veces, en sueños.

Como imágenes externas, suelen aparecer ya en la infancia en forma de personas admirables del pasado o el presente, o en forma de roles o cargos de la sociedad. En este caso son modelos a los que la persona aspira (ideales).

En general, es importante diferenciar si se trata de imágenes internas o externas.

Las imágenes internas provienen de las profundidades del inconsciente o del inconsciente colectivo y su contenido es verdaderamente i dealista.

Ejercen una intensa fuerza de atracción pero son difíciles de definir desde el punto de vista mundano. Representan auténticas metas lejanas cuyo verdadero significado sólo puede clarificarse con los años. Con frecuencia, no empiezan a ser efectivas hasta la segunda mitad de la vida, no obstante, suelen tener una gran trascendencia y, muchas veces, su fuerza motivadora tiene un significado transpersonal (tarea de la vida).

En cambio, las imágenes externas, si bien conducen más rápido a la meta, (como, frecuentemente, sólo persiguen la satisfacción personal) suelen producir fuertes desengaños cuando se alcanzan.

Las imágenes-guía de ambos tipos están reflejadas sobre todo en los tres planetas transpersonales:

Si estos planetas se encuentran en posiciones débiles del sistema de casas (cerca de algún punto de reposo), la educación los ha influenciado muy poco. En este caso, suelen predominar las imágenes internas.

En cambio, si se encuentran cerca de alguna cúspide, probablemente la educación habrá podido introducir con éxito imágenes externas (funciones de superego).

 

Imago de niño o arquetipo de niño
Carl Gustav Jung definió y disertó ampliamente sobre dos imagos o arquetipos primarios: Anima, el femenino y Animus, el masculino.

De esta manera (eso creía) había abarcado todas las aspiraciones esenciales del ser humano, desde la sexualidad hasta los modelos originales arquetípicos de dimensión cósmica, pasando por los papeles de hombre y mujer adultos.

Cuando Erich Neumann (un alumno de Jung) propuso un tercer arquetipo, en concreto la imago de niño, que formaba una trinidad original, Jung se tomó la propuesta de forma claramente negativa.

Jung había descubierto que en todo ser humano se encuentra lo masculino y lo femenino y que cada sexo se ocupa de este hecho de su manera para superarlo. También mostró el distinto tipo de procesos y problemas que podían aparecer en esa superación individual.

A lo largo de varios años, el autor de este glosario ha intentado encontrar las correspondencias astrológicas de Anima y Animus.

Es decir, a partir de necesidades terapéuticas, se trataba de poder diagnosticar de forma exacta con ayuda del horóscopo problemas relacionados con la familia y en especial problemas con el padre y la madre que se presentan en la consulta terapéutica cotidiana.

Esto se ha conseguido, pero no considerando a la Luna como indicador de la madre (como aparece normalmente en la literatura astrológica).

Los diagnósticos astrológicos encajaron con la realidad vivida cuando se abandonó este postulado y se sustituyó la Luna por Saturno. La Luna, en cambio, encajaba perfectamente con el rol arquetípico de niño descrito por Neumann. Esto quiere decir que en todo ser humano, aunque sea adulto, hay un niño.

La trinidad Sol, Luna y Saturno muestra, en el horóscopo, el modelo de familia en el que la persona ha crecido. En la posición de la Luna y en referencia a Saturno y el Sol está representada la relación del niño con sus padres. Y las interacciones y dependencias mutuas activas en esos campos se ven reflejadas en la figura de aspectos.

Pero los conceptos de Anima y Animus definidos por Jung no se cubren de forma exhaustiva con esta trinidad de Sol, Luna y Saturno. Lo mismo ocurre con el nuevo concepto de niño (Puer). Se trata de principios mucho más amplios que se manifiestan en tres o cuatro niveles distintos del funcionamiento del ser humano, de maneras bastante diferentes. Para abarcar completamente estas categorías se debe recurrir a los diez planetas, ordenados en tres grupos (véase tabla).

Los conceptos de Anima y Animus han sido ampliamente definidos en su múltiple manifestación por Jung. El nuevo polo de la trinidad añadido (el niño) aparece en cuatro imágenes guía:

• Luna = el niño humano, el yo emocional que busca el contacto y que pone condiciones.
Neptuno = el niño sagrado, el inocente, el amor incondicional.
• El niño curioso en dos formas:
Júpiter = el niño sensorial.
Mercurio = el niño que aprende con facilidad.

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