Galaxia

Galaxia

Extracto del Astroglosario de Bruno Huber (traducción: Joan Solé)

Descripción moderna utilizada desde la segunda mitad del actual siglo XX y cuyo nombre proviene del inglés (galaxy), de las hasta entonces denominadas nebulosas espirales.

El nombre, también se deriva, también en inglés, de la antigua expresión Vía Galáctica = Vía Láctea.

Entendemos por Vía Láctea la banda de pálida luz «lechosa» que se extiende de horizonte a horizonte en el cielo nocturno. Y evidente, hoy sabemos que no se trata de un velo lácteo nebuloso, sino de una aglomeración de miríadas de estrellas lejanas (se habla de miles de millones de soles) que, con nuestros ojos, no podemos reconocer individualmente y diferenciar debido a la gran distancia.

Nuestra Tierra, junto con nuestro Sistema Solar se encuentra dentro de este sistema de estrellas. Nos rodea y por eso la Vía Láctea va alrededor de todo el cielo. Y por eso podemos ver la Vía Láctea cada noche– aunque distintas zonas de ésta en distintas épocas del año.

Nuestra Vía Láctea es una galaxia como tantas otras que conocemos (sabemos de algunos cientos de miles). Desde la escuela conocemos la nebulosa de Andrómeda, una formación nebulosa que en noches claras puede reconocerse como una débil y descolorida mancha («lechosa»). La nebulosa de Andrómeda es nuestro vecino cósmico – «sólo» está a aproximadamente dos millones y medio de años luz.

Todas las galaxias o nebulosas espirales tienen en común que consisten en miles de millones de soles o sistemas solares que se aglomeran en un espacio circular plano y se mueven en torno a un centro galáctico. A su alrededor, a una distancia de millones de años luz, está relativamente vacío. El giro de ese sistema ocasiona dos cosas distintas.

En primer lugar, la aglomeración de estrellas no es de forma esférica sino que, debido a la fuerza centrífuga, desarrolla ya desde el origen una forma de lente o de disco.

En segundo lugar, los soles giran más rápido cuanto más cerca están del centro. Esto, con el tiempo lleva a la formación de ramificaciones en forma espiral (brazos espirales). De ahí el nombre de «nebulosas espirales». El desarrollo de semejantes sistemas necesita millones de años – su esperanza de vida se mide en miles de millones de años.

La galaxia a la que pertenecemos (Vía Láctea) tiene un diámetro de aproximadamente 100.000 años luz. Esto significa que la luz de una estrella en un extremo de la galaxia necesita 100.000 años hasta llegar al otro extremo. La luz se mueve a una velocidad de 300.000 Km. por segundo (= en 1 segundo siete veces y media alrededor de la Tierra). Nuestro Sistema Solar está a una distancia de 30.000 años luz del Centro Galáctico – ya en la parte exterior del sistema galáctico (véase dibujo). La imagen que hoy tenemos del centro galáctico (ver imágen) en realidad nos muestra su estado hace 30.000 años.

Láser apuntando al centro galáctico de la Via Láctea

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s